Galgos y palomares

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  • Los horizontes y los cielos infinitos invitan en cualquiera de las estaciones del año a dar largos paseos, solos o acompañados. Una gélida tarde del 3 de enero del año 1993 Tino Pérez Decimavilla y sus galgos, Willy y Nuca, salieron a dar una vuelta por el camino del cementerio. Aquel paseo quedó registrado en dos fotografías que son las que componen el mural colocado a la entrada del pueblo, en un lateral de las antiguas escuelas. Esta obra está dedicada a sus padres, Marcelino Pérez y Faustina Decimavilla.
    6.363 días más tarde (o lo que es lo mismo mas de 17 años ) y un par de horas después de su instalación coincidimos los mismos protagonistas del mural. Han cambiado algunas cosas, sobre todo nosotros, pero también el horizonte donde ya no se recorta la silueta del palomar de la familia Casares Hernández tampoco las de los cuarteles de las heras.
    Ni que decir tiene que faltaron a la cita Willy y Nuca, dos hermosos galgos castellanos.

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